lunes, 26 de octubre de 2009


Primer intento (la cuerda)

No encuentro la cuerda adecuada, ni muy delgada, no podría permitir que se rompiera, ni muy gruesa ya que no soportaría el maltrato exagerado en la piel del cuello; que preocupación absurda, la cicatriz no tendría tiempo de colonizarme, pero hay que pensar en el que dirán después. He pasado mucho tiempo pensando pensando pensando, en los pro y en los contra de la cuerda, primero la escogencia, tiene que ser del tamaño perfecto, escuche alguna vez que un ingenuo sin preparación en estos menesteres dejó la cuerda muy larga y se estrelló contra el piso, y por ende tuvo que permanecer más tiempo la vida, otro inconveniente es de donde colgarla, hay sitios muy frágiles o no los hay, y realmente tampoco me atrae el protagonismo de un árbol en el parque del barrio, no me gustan los comentarios y que la gente me observe detenidamente, por eso no me gustaría el parque: creo que ya he pensado en todo, incluso he preguntado a expertos en el tema, sepultureros chismosos que no sienten nada por el muerto y en cambio se enteran de todo sobre la vida que ya no poseen los difuntos, espero en verdad que no sean solo chismes y se les escape la verdad, por ejemplo la sacudida del cuello de pollo en el aire, ¿dolerá mucho?

Bueno lo esencial es el sui caedere pero es importante tenerlo todo claro, que vergüenza que la cuerda se rompiera, o que no estuviera bien apretada, el nudo es muy importante, aunque sigo preocupado por el tiempo que tarde colgado y con circulación todavía en las venas, en una noticia me enteré como la poeta rusa Marina Tsvetaeva se colgó hasta morir, hasta morir, decía la noticia, el tiempo es algo que no tengo del todo claro, mucho tiempo pateando y asfixiándose no debe ser conveniente, pero bueno, intento anotarlo toda para no dejar ningún cabo suelto, o nudo. Aclaro otra cosa, la importancia de hacerlo todo bien hasta el final, hay algo que no se me puede reprochar y es lo impecable que soy con mis obligaciones, en cuanto cumplimiento y estricto desarrollo, y no será en este momento que se me juzgue porque una cuerda se rompió o un nudo se soltó o el lugar para el rescate de mi cuerpo es demasiado inaccesible o demasiado descubierto, de esta manera me quedan dos cosas insignificantes antes de finalizar definitivamente, pensando en la preparación que he tenido para tal evento; esas son: la carta, la maldita carta de despedida, ¿qué mas despedida que el acto en sí?, pero bueno, y la explicación el argumento creo que eso me llevara más tiempo, es difícil decirle a un mundo de vivos que se están pudriendo sin razón ni decisión, que ya no vale la pena, argumentarle al mundo su negación por algo tan natural como el dejar de respirar por propia decisión, y no porque otro estúpido lo decidió por nosotros, pero bueno igual no quiero incomodar a nadie con malinterpretaciones o injurias sin razón, así que continuo con la escritura, bueno dije dos cosas la otra es dejar de pensar pensar pensar y hacerlo de una vez…

II.Te miras en el espejo

francis-bacon-self-portrait-1972-b 

pequeño Adrian. ¿Pero que hay en tu cara?  Cierras los ojos y repites aquellas palabras como una letanía, como si fueran las que enseñan en el colegio para espantar al diablo. Buscas la calma en el espacio que hay entre parpadeo y parpadeo. ¿ Que pasará ahora? ¿Correrás? No, es absurdo. Ahora te quedarás ahí frente al espejo, el agua se llevará todo, los gritos incluso; el licor hará el resto, ya lo ha hecho antes.

“La piedad” decía aquel borrachín, y las palabras se retorcían en su boca ennegrecida, “es nuestra única pertenencia, nuestro alimento”, y tu empezabas a oprimir mas fuerte la botella, y aquella bolita metálica rebotaba con mas fuerza en tu cabeza. Sabías lo que  sucedería  y aún así seguías pasándole la botella a aquel despojo, asintiendo con la cabeza mientras él se tomaba un sorbo largo, cada vez mas largo y pausado, mojando su sucia barba como un niño horrendo… Y aquel recuerdo te explotó en los ojos.

La profesora saca de una bolsa de plástico algo que al principio parecía un trozo de madera amarillento y húmedo. Ella se ríe, y la levanta a la altura de tu cara. Poco a poco las formas de aquella cosa se hicieron mas claras y un aire frío se coaguló en tu pecho. <<Se llama Lucy>>, dijo paseándose por el salón, balanceando aquello con una naturalidad obscena, mientras un silencio milenario se fue apoderando de todo: trozos de lo que alguna vez fue piel, se desprendían de un brazo cercenado, de una mano muerta que se obstinaba en puño, como apretando algo que no le podría ser arrebatado, que permanecería por siempre a salvo de las cierras y los microscopios, a pesar de haber sido exhibida en un colegio de pobres, como un trozo de carroña llamado Lucy.

  El hombre-escoria seguía hablando de la piedad, levantando las manos, riendo a través de los agujeros de sus encías. La noche se fue ensanchando y abrigándolo todo en aquel parque. Ahora el viejo quería dinero para otra botella; sin embargo tu mente se deshacía en una sopa fétida, sobre la que flotaba aquel recuerdo al que se fueron sumando otros, como si fueran restos vomitados por una alcantarilla. Una mano se metía en tu bolsillo. << Malparido>>, decía el mismo viejo que antes casi llorara hablando de la piedad, << no se me haga el loco>>,decía respirando con mas dificultad,  registrando tu chaqueta como un cerdo ansioso husmea el rastro de comida. Un filo eléctrico deshizo las brumas de tu borrachera, carcomió el mundo, lo resolvió en un frenesí de verticalidad brutal;  la sangre, el viejo llorando como un perro aterrado, el brazo muerto de Angela en las manos de una mujer que se reía y lo llamaba Lucy, tus manos mas grandes que nunca, mas reales, aferrándose, horadando, hundiendo, los dientes recordando su antigua vida canina, el liquido cálido llenándolo todo, otros gritos, mi voz, y de nuevo el espejo…

miércoles, 21 de octubre de 2009

I.Conocí a mi madre...


Traía tierra enredada en el aire y ropa de hombre. Angela, es decir mi hermana, parecía no querer arriesgarse a comprender nada de todo aquello. Se quedó con la puerta en la mano sin atreverse a abrirla del todo. Había anhelado aquel momento con tanta furia, había rasguñando con tanta insistencia el fierro oxidado del abandono, que su espera se había transformado en una total negligencia hacia la vida, la actitud de quien a visto al diablo tantas veces que termina por renunciar a toda posibilidad de redención.
Fuimos arrinconados en aquella casa, hasta tener que sumergirnos el uno en el otro, hasta ocupar un solo espacio, donde no había cabida para nada mas (en el infierno no existen los individuos, solo la vergüenza que aleja los rostros del mundo de los vivos, que obliga a los condenados a mirarse uno al otro hasta confundirse, hasta enredarse en un solo deambular. Así, en esa especie de abrazo brutal que deshace las líneas, ruedan aquellos que un día fueron; evolucionando a tumbos hacia la paz imposible); solo nosotros y nuestras ruinas humeantes, nuestra mierda en el hueco donde antes había un retrete, nuestras cobijas acartonadas que eran como un resumen de todas las noches humanas, nuestros platos de hojalata, aquella infancia a la inversa a la que tuvimos que sobrevivir. ¿Ahora una mujer que antes fue nuestra madre pretendía lavarnos, acomodarnos? ¿Que lugar podría ocupar ella en nuestro mundo? Ella, con sus remordimientos de camino y su cabello corto, su ternura obsoleta que no podríamos digerir aunque quisiéramos, con sus promesas de cielos, con sus pistolas de agua, ¿No sospecharía que hace mucho habíamos perdido el camino que conducía a su vientre, a su seno?

martes, 13 de octubre de 2009

LUGAR -COMÚN




¿Escuchaste?
No…
Shiiiihhshs…debe ser el señor del lado que otra vez llega borracho.
Pero abuelita allí no hay nadie desde que paso todo eso...
No hables, nos pueden escuchar.
Estoy segura que escuche algo, mas vale estar alerta.
Abuelita deberíamos ir a vivir al campo
No seas tonta niña, allí no sobreviviríamos un día.
Pero mi papá decía que en ese lugar las personas eran muy felices.
Eso era otro tiempo, y has silencio.
¿Oíste? Ahora si ¿lo oíste?
No,
Pero si fue muy duro el ruido, viene de arriba, ya lo creo, es ese escritor.
Abuelita arriba no vive nadie
Eso es lo que tú crees, pero ese hombre todas las noches en su computador escribe historias horripilantes.
Será maquina de escribir abuela.
Eso, como se llame. Dicen que es muy mala persona y que no cree en dios. Pero bueno en esta época quien cree en él.
Abuela tengo hambre…. ¿cuando termine la guerra podemos comprar un helado?
No seas tonta niña, las guerras nunca se acaban. Alguien debe de estar por allí. De pronto quiere entrar a la cocina, sorpresa que se dará, no hay ni un grano de arroz, si hasta los ratones decidieron no volver.
¿Y abuelita cuando se acabara el mundo?
¿Quién te esta metiendo esas ideas?, nunca, el mundo no acabara, la gente dijo algún tiempo eso, pero todo fue para que la gente creyera en algo y dejaran la pereza, porque si no se inventan esos cuentos nadie trabaja.
Quizás sea algún soldado
A lo mejor, debe buscar donde esconderse.
¿no le tienes miedo a la muerte?
La muerte me da igual
estoy segura que escuche algo… ya se durmió esta niña, será mejor descansar.
¿abuelita por qué tenemos que dormir con estos señores?
Niña , creí que estabas dormida, además tu eras la que me decía que no había nadie.
Es que ya le veo la cara al de arriba, al escritor.
Te dije que era él, debe estar escribiendo algo, por eso el ruido.
Pero si esta requietico.
Eso aparentan esas personas, pero vaya uno a saber, unos escriben pendejadas y los otros se matan por ellas.
Pero el borracho esta asomando su mano.
Sin vergüenza ese, su mujer y sus hijos muriéndose de hambre.
¿y abajo vive gente?
El carnicero, la profesora y un estudiante que viene de muy lejos.
Debemos de incomodarlos.
En estos momentos a nadie le importa la comodidad
¿cómo se llaman?
¿quiénes?
Todos esos, el escritor, el borracho, los que están con nosotros.
A nadie le interesa como se llaman y menos a nosotros debe importarnos.
Quiero mi muñeca, está por allá.
No podemos movernos, los demás se molestarían mucho, no ves cómo nos fastidian con sus ruidos.
Abuela, siento algo caliente que se escurre por mi vestido.
Debe ser ese escritor, que siempre que no puede escribir se corta las venas y nosotros, claro, recibimos sus porquerías, pero explicaría el ruido, la gotera.
Debajo siento como una cabeza.
Es la del estudiante que vino a estudiar y le dejaron la cabeza como trofeo para que se la llevara entre sus manos.
¿está muerto?
Niña, ya te dije que no te dejes meter ideas raras en la cabeza, la muerte es una fábula, además cómo puede saberlo él, y nosotros ¿cómo sabemos que no lo estamos?
Pero pensamos.
Quién te dijo que los muertos no piensan.
¿Cuánto tiempo esperaremos aquí?
No sé, depende de muchas cosas, hasta que encuentren un lugar que se acomode a nosotros.
y ¿mis padres estarán allí?
Primero debemos buscar nuestros nombres.
Me estoy aburriendo.
Otra vez ese golpe ¿lo escuchaste?
No. Pero el borracho esta más cerca igual que el escritor, parecen tocarme.
Si llegan a tocarte grita fuerte.
No puedo.
Ya verán como se arrepentirán.
Abuelita parece que llueve.
Si, pero es negra esta lluvia.
No puedo ver nada.
Pero el ruido ha cesado.
Me rasca un brazo, tengo como animalitos en mi piel.
Deben ser las pulgas, debimos comprar ese insecticida que vendía el gitano ese.
Abuelita, no te oigo, háblame más fuerte.

….

lunes, 12 de octubre de 2009

Romell Broom,


relajó su brazo, movió los dedos como hacen los que donan sangre; ayudo a las enfermeras a localizar la vena indicada para que la aguja entrara sin mayores complicaciones. . Sin embargo el mordisco de la aguja no trajo el resultado que esperaban, tan solo un burdo dolor. Llegan mas enfermeras y las agujas vuelven con mas ansias. Dos, cuatro, siete veces, de pronto alguna penetra un musculo, y Romell se retuerce en la exasperación de sus nervios calcinados. Las enfermeras se miran preocupadas. Todos quieren que aquello termine de una vez, sobre todo Romell, por eso ayuda a sujetar su propio brazo, mirando a la enfermera como dándole animo. Ocho, diez, doce veces, las agujas buscan sus manos, piernas, tobillos; han llegado incluso a los huesos pero su sangre permanece ajena a la sustancia definitiva, su cuerpo, tan humanamente obstinado, se resiste a las suplicas del espíritu que allí clama por aquella paz que siempre desconoció, y que parece resumirse en aquel abismo liquido que tanto se esmeran en regalarle a su sangre. Catorce, dieciséis, dieciocho. Todos miran con pena al hombre deshecho y ensangrentado que la noche de su ejecución se quedó sin muerte, y que aún sigue esperando, solo, en la sombra alargada del infierno terrenal.

viernes, 9 de octubre de 2009

Oración


Sea tu muerte como despertar del sueño de la razón
Se que observas al mundo,
los ves jugar,
y babeas tras los barrotes que te otorgaron
Sea tu muerte una comunión
Ya no puedes con tu ternura de fiera,
con tu carnívoro amor
Sea tu muerte una pradera y un sol
No desperdicies tu muerte,
probablemente no tendrás otra.

lunes, 5 de octubre de 2009

Correo electrónico de Adrian


Hoy siento que puede pasar. Aquella cosa estuvo toda la noche parada frente a mi. A veces salía un momento, entraba a la habitación de la niña y después se quedaba ahí, recostado en el umbral de la puerta con esa maldita mueca, consumiéndome, helándome el aire.
Recuerdo que mi madre solía tener feroces batallas con él.Aullaba mi nombre y me rogaba que luchara, que no me dejara vencer, hasta que teníamos que despertarla, temiendo que se le llenaran los pulmones de noche. Entonces me le acercaba para que viera mi rostro y supiera que aun tenia ojos humanos y aliento de hijo, aunque no me atreviera a abrazarla, aunque no supiera cómo.
Así que estuvo allí, toda la noche, llenando mi casa con su sombra peluda, con su halo metálico, y yo sentía, al despertarme,que hoy podría pasar, que quizá podría incendiar el universo con la sencilla luz de mi inmolación, como una música maravillosa y frágil, como un ardiente si en la muela rota del tiempo…

viernes, 2 de octubre de 2009

¿Que haremos con el miedo...



Ahora que nos hemos visto tan de cerca, casi para ensuciarnos el aire mutuamente. La maravillosa luz del mal. Ya no podremos arrepentirnos. Ahora que somos tan verticales, tan simples. Quiero tomar esta vida de marsupial asalariado y hacerme algo hermoso; un vuelo o una redondez. Estamos maduros queridos amigos, somos dulces y necesitamos fuego. Sea... Sea.

Cómo es que usted dice, señor….hay que defender la vida. Basado en los principios modernos de la revolución francesa, ah, mi querido lord, Roberspierre que sínico más hermoso, dando guillotina al pueblo, y usted creyendo esas pendejadas. La vida vale huevo, lo demostraron los sicarios colombianos, filósofos indemnes. ¿Qué será después de la muerte? Ay abuelita como quisiera decirle que el más allá es un más acá, el problema es de conciencia, en esa otra parte lo que sea que tenga que pasar no resistirá la prolongación de esa debilidad humana. Un palpito tengo, que divertirse es más serio que andar rezando. ¡Jesucristo! Ven, es por acá el camino. ¡Qué dios me toco ser! Seguramente nadie me seguirá, aquí, en la tierra. Me aplasto en las escaleras de una iglesia a esperar que alguien me arroje una limosna…una oración. Levanto mi voz y le hablo a la multitud:
“mirad al perro, hijitos, y decid:
Es un ser inferior, mira al mundo inconsciente.
Realiza actos por instinto, mira a la nada.
Pero el perro mira al hombre y dice:
Absurdos holgazanes, creer que reflexionan
Y dicen y piensan lo mismo por instinto.
Un hombre mirando, pensando, es igual
Que un perro mirando a la nada.
Depende del lugar que se mire.
Al perrito no le asombran tus edificios”

El traductor simultáneo llego tarde y el mensaje salvador se perdió en la plaza donde los transeúntes pasan arrojándome monedas. Esas ilusiones que centellean a mis pies, eso: ilusiones, cada quien con las suyas; pero pusieron centenares para hacerlos andar como hormigas.
El tiempo es una ilusión…pero no en ese sentido mi querido filósofo, sino en el que te propone un avance, un trascurrir, una ilusión de un fin. Pobres hombres que no pueden ver la vida a los ojos, ya que si así fuera se matarían al instante. La vida desnuda, sin artimañas, sólo podría soportarla un hombre: el retrasado mental, el santo de mis santos, promotor del anarquismo, hijo de Nietzsche y amante de Siddhartha, ese que crece y mantiene su niñez, que no huye, no inventa, vive. En mi mundo tenemos una estatua erigida a éste superhombre. En cambio aquí pusieron unos cuantos promotores de la conciencia de la destrucción. Y señoras y señores TODA CONCIENCIA ES DESTRUCTIVA EN SI MISMA. El verse y nombrar es lo realmente arcaico.
Oíd y sed salvos.

jueves, 1 de octubre de 2009



Esa actitud meridional. El llorar sobre la misma gota.
¡Ese poeta simula tan bien!
Hace que el sopor rompa una vertebra
el recorte de presupuesto intelectual y visceral,
ahí la lira desafinada e infestada de diminutos escriturachos
mientras éste dios al borde del precipicio
se arroja al principio: la vida
hay que inventar tantas lagrimas como temas persistan
el lector es una suerte de fetiche
el ángel del dios cristiano que abrirá su boca
para contarle a la culpa lo devastador que es extasiarse en el borde de las cosas.
Yo, como miembro activo del lenguaje, solo quiero huir con las palabras.
No trabajo. Pero también sé que no hay de qué salvarse.
No hay apocalipsis, hermano mío.
El dolor y la vida son un engaño.
Hay que poner el dedo en la llaga
No soñemos con mundos mejores
Por el contrario tampoco
Hablar de lo dolido que es una queja vacía.
Ya los temas de la vida me aburren un poco más
¿qué? Pues…reviéntese la cabeza contra el suelo cagón,
Que las luces moradas revelan el material precario de esta ilusión.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Quise decir no y aun estoy aquí
Alguien presintió la llegada del espermatozoide
Dije bueno por qué no
Su piel cristalina, con un beso usurpaba mi ser
Borracho arrastraba su alma, su destino.
Quería ser poeta y me confundía con un lago,
reflejaba la luna desconocida de Saturno.
Loca o casi muerta de tedio abrí mis piernas
La melancolía lo trajo, el odio al mundo
Lo arrojo a mis brazos.
El primer hombre que murió
Naufragando entre el delirio.